
Tuve que ime amor,
irme de ti y de tu desgana,
de la pasión mal caudalada que sesgaba mi camino,
del empeño, aminorado, de retener tal sentimiento.
Tuve que irme amor,
por mi misma,
para poder reconstruir mi morada,
para curar mi piel dolorida
por mi patético capricho
de seguir siendo por entera tuya....
Y aunque ya no te importe,
ni encuentre en mí a quien te veneraba,
aunque ya no te ame amor
ni me entrege por entera a tu signifcado,
aunque otra piel me defina
y otros brazos recuerden mis formas,
sé que tuve que irme de la única verdad que en mi corazón quedaba.
Tuve que irme amor,
dejándote en la basura orgánica
sin opción de reciclaje,
en la más tiernas de mis nadas
30 de marzo de 2008
PAPELERA
Publicado por
Las siete vidas de una gata
a las
23:52
19 de marzo de 2008
EN LA COSECHA

Me arrancaron,
me arrancaron de la rama antes de dar el fruto
antes de florecer y mostrar mis estambres.
Me arrancaron,
me arrancaron solo por capricho
para olerme y despojarme de mis pétalos cerrados
sin recobrar en mi entorno los colores que no di.
Me arrancaron
cuando aún estaba fecunda de sueños
cuando aun no hilvanaba la palabra recuerdo
Me arrancaron
sin ser verde
sin ser grana
sin ser grande
sin poder abrazar al sol
Me arrancaron
y me dejaron en la tierra
yerma, marchita, alimentando a los gusanos,
esencia de estiercol que ayuda a florecer a nuevas ramas,
nuevos árboles,
nuevos delirios de grandeza.
Me falta,
me falta haber florecido y haber descubierto que es la aurora,
abrazar las nubes,
auyar en las noches llenas,
contarle a la luna que ha sido mi día,
encontrar en la almohada solo descanso y reposo.
Me arrancaron
y ahora voy a partes
desmembrada, sin decencia, sin encontrar un nuevo nombre,
a falta de deseo, a falta de dominio, a falta de cordura,
igual a nada,
vivo por partes, vivo en desechos,
cabizbaja, granadina, un trigo sangrante aunque ya no sangre,
aunque ya no hay gotas de amapola herida,
me entrego a ser eslabon,
uno mas de la cadena,
sin haberme conocido nunca.
Esencia de estiercol que ayuda a florecer a nuevas ramas
Publicado por
Las siete vidas de una gata
a las
20:53
