
Como si no hubieramos perdido,
como si no hubiera visto el temor en tus labios,
como si no hubiera sentido la pasión de tu avaricia,
como si el milagro no hubiera existido.
Me sabes rota, en esencia expuesta,
y te sé de nuevo galopando contra molinos sin viento,
me sabes lamiendo cada una de tus huellas
y te sé respirando nuevos cuerpos abiertos.
Como si nada hubiera pasado mientras sucede
20 de marzo de 2011
EPITAFIO
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Las siete vidas de una gata
a las
20:02
