y te huelo
hieres mi quehacer diario
entre un quiero y un no puedo
en una vida hecha que me asegura
disfrutar de la luna
sin rasgarla
en noches
en las que admirar el Lucero
que despertaría tu sentir en mi alma.
Donde quiera que estés
no niego
que espero tu mirada entre sombras
servirte una copa de vino
despertándote
en mi madrugada.
en mi madrugada.
Otras manos me recorren y me erizan
y aseguran un tatuaje de serie elaborado
dejando a un lado mis sueños
y un solo grito con el que te añoro.
Y ni siquiera te conozco.

