Se fueron los días de vino y rosas
(aunque presumieron de su propia ausencia).
Simbólicamente
la felicidad inundó mis ojos,
alondras de pestañas acunaban al viento,
y la inconsciencia de la infancia
eclipsaba cualquier signo de realidad.
No quería verte,
verme,
vernos
fingiéndonos codicia.
Hasta que una noche parí este mundo
en el que no cabe más infertil figura.
En este recodo del camino
libero,
sin verguenza
ni reproches,
sin culpa que achacar a este cuerpo no deseado:
no,
ya no te quiero
alondras de pestañas acunaban al viento,
y la inconsciencia de la infancia
eclipsaba cualquier signo de realidad.
No quería verte,
verme,
vernos
fingiéndonos codicia.
Hasta que una noche parí este mundo
en el que no cabe más infertil figura.
En este recodo del camino
libero,
sin verguenza
ni reproches,
sin culpa que achacar a este cuerpo no deseado:
no,
ya no te quiero

