18 de diciembre de 2015

Descanso


Han pasado años desde que tu figura férrea sentenciaba sigilosa mis noches, húmedos tormentos entumecidos que acariciaban mi forma hoy afligida. Nada queda de un nosotros salvo imágenes pétreas, cinceladas por descuidos narcisistas en desdichas que intensificaban las sonrisas de tu entorno, hoy feliz. Porque cada mañana me pregunto cómo serán tus despertares, si la vida ya te acuna en brazos de tu etérea idolatría, si progresas con esmero en tu esfuerzo visceral y continuado de ser feliz. Te siento, ya en lejanía, y lo hago dichosa. Quien alumbra te ha concedido tus sueños dorados, ya sin mí, perennes y febriles que intensifican la luz de tus ojos alados. Maestro de mi cuerpo. Matriz de mi ahora. No te olvido. Eterno espectro serás en mi alma. Así aún te gozo.