
En tus ojos veía la mayor de las ternuras,
conciencia pétrea de que me querías,
sin dudas, sin bahivenes, al tenerme enfrenta tuya,
seguro de que lo vivido no cerraba capítulo alguno.
En mi piel sentía perfilada tu ausencia,
dolor que rememoraba tardes de júbilo,
en tu piel, en tu forma, en mi pulso y en mis arterias,
diluida, sin más opción, que ser por entera tuya.
Sé que nos quisimos más hayá de los reproches,
de los rencores que nuestros actos germinaron en el camino,
lo sé, nos quisimos, y no hay más historias,
que la de querernos ambos,
pero nunca el mismo día.....
28 de diciembre de 2007
CERTEZAS
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Las siete vidas de una gata
a las
13:05
