No sé por qué aún me resisto
a abandonar tu recuerdo en algún contenedor de reciclaje,
tal vez vuelva así a servir de uso
a nuevas almas que ante un tú se instalen
No sé por qué motivo inmaduro y etéreo
aún me pregunto qué será de tu insustancial esencia,
si aún apagas estrellas por calenturas y antojos,
o si demembras vientres vírgenes aún libres de desgarros.
No sé por qué motivo intenté justificar tus actos,
dando causa y sustancia a tu coleccionismo arbitrario,
depositando tu corrosiva semilla en despistados corazones
revosantes de inocencia hasta tu pérfido paso.
Con certeza descubro en auténticas historias
la nobleza de corazones que regalan a manos dadas,
entregas que ocuparon el lugar que deshabitas
en el que tu inclinacion coleccionista de sequitos y apaños,
se sirvió saciante,
purgando a tu hambruna instaurada por defecto,
y tras, en guerra habatido y recuperado en mis adentros,
retomaste un vuelo que hoy mantengo cadaver,
a la espera de que los cuervos al fin te devoren,
y no seas, ni siquiera, anécdota en memoria.
6 de diciembre de 2007
RESIDUOS
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Las siete vidas de una gata
a las
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