Estas mañanas revosan auroras
de despertares que provocan innumerables sueños,
recuerdos caídos desde un lugar olvidado
bajo sombras y umbrales de apoteósicos desenfrenos
apareciendo tu imagen fecunda en mi memoria.
Resurgías con fé, sugetando tu fetro,
como manantial de promesas hirientes en mi boca,
regalándome docenas de besos,
aquisterando en mí tus pústulas dañinas y venenosas.
No sé por qué motivo incesante recordé
que tu augurio purificaba mi interior desolado
que bajo tu paso germinaban flores de eterna vida,
que no se cerraban cuando el sol bajo el horizonte se postraba.
El rocío de ellas aún queda en mi memoria,
refrescando en estas tardes angelados misterios,
y traigo a mis labios la epopeya de tu nombre
y lo pronuncio negando:
Angel caído que en mí reposa.....
10 de diciembre de 2007
TRAIDO TU INFIERNO
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Las siete vidas de una gata
a las
12:25
