
Señoría, es cierto,
soy culpable, lo sentencio,
culpable de dejar que el olvido no ganara la batalla,
culpable de entregarme a pasiones desatadas,
culpable de no tener moral que encauce el pasar del río....
Soy culpable señoría
de no seguir un camino,
de dejar que el capricho marque, fiel, mi destino,
de tirar una monera para que el azar decida
hacer daño o no hacerlo como ave de rapiña.
Soy culpable, es mi sentencia,
por haberte conocido,
por amarte a fé ciega,
y entregarme a tu alivio,
por seguirte, sorda y muda, con una venda en los ojos,
aprendiendo a ser tu sombra,
aprendiendo a ser mi ahora,
aprendiendo a hacer de mí tu apéndice estraido
para nuca másecharte en falta al tenerte centro mío,
brújula ferrea,
antítesis de sosiego,
que me hace seguir,
siendo por siempre,
tuya
13 de enero de 2008
CONDENA
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Las siete vidas de una gata
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