
Te hablaba
delande de un café en esas tardes de ausencias,
por las calles de Madrid acompañada de mi sombra,
bajo una manta de calor esperándote en la ventana.
Conversaba
con tu ausencia cuando el sol anunciaba un día nuevo,
con tu espectro que de mí repetidamente huía,
con la huella que tu pezuña dejó en mi corazón coceado.
Y respondías cultivando un ramillete de promesas,
que hacías tangible en nuevos escenarios mediando un guión aprendido
con el fin de tenerme bajo tu ala de conveniencia,
seguro de que tras tu marcha seguiría conversando con tu imagen
moviendo una cucharilla de esperanzas en mi memoria tatuadas,
descorchando una botella por si por la puerta pasabas,
deshojando, sentada, tu ramillete de palabras....
13 de enero de 2008
DEHOJANDO MARGARITAS
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Las siete vidas de una gata
a las
19:02
