
Mi técnica se ha ido perfeccionando
con múltiples reproches,
quiméricas herramientas de un intento infructuoso
de manipularte abonando el terreno.
No concibo tu anatomía
al margen de mi pretérito dominio
y muevo los hilos mientras maquino la estrategia
de hacerte por entero para siempre mío.
Triste ilusa fui el día
que pretendí darte cobijo,
condenada de por vida
a ser presa de tu olvido
3 de enero de 2008
MANIAQUISMOS
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Las siete vidas de una gata
a las
20:19
