Ni supe,
ni intenté cuidarte,
en esos paseos en los que el mar cantaba su arruyo
por esas costas tan lejanas de mi añorado hogar.
No supe,
aunque seguía tras de ti constante,
amarte como merecían tus manos
entregadas a mis tropiezos y a mi tambaleante caminar
No supe,
aunque creí hacerlo
devolverte la magía de tu primeriza entrega,
el amor que regalabas en cada gesto,
pureza que emana de unas ansias
que se desvelan por darme paz.
No supe,
aunque hoy me entristezca
verte partir hacia otras tierras
que te darán sin duda
todo lo que de ti absorví.
No supe,
aunque me quede
el sabor de lo que teníamos,
al respirarte en esta marea
que nos aleja para siempre al fin.
Sé feliz al purgarte
con esta incesante marcha
hacia nuevos amaneceres de dicha,
con brazos llenos de esperanza,
realidades consumadas que te esperan,
tan lejos,
ya
de mí
7 de enero de 2008
LEJOS
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Las siete vidas de una gata
a las
13:07
