Cuando eras
sueño abstracto materializado,
apareciendo en las noches que lograba coordinar mis ojos
con el letargo ansiado que Cronos me arretaba.
Cuando en ellos
te me aparecías siempre férreo y sonriente,
sentía tu mano acariciar mi cara
igual que el agua que me despierta me limpia al ser lavada.
Señales que intentaban guiar mi camino,
alejarme de tu impureza dañina,
de tu egoismo camuflado en manos dadoras,
de tu siniestro coleccionismo.
Y aunque no eras presencia en mis quehaceres,
ni un café marcaba tus idas y venidas,
te hacias perla presente en su concha
cuando lograba cerrar, confiada, mis ojos....
sintiéndote hiriente, punzante, maligno,
sintiéndome herida, burlada, comedia,
maldiciendo,
al despertar,
haber por fin,
dormido.
29 de noviembre de 2007
ESAS HORAS
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Las siete vidas de una gata
a las
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