Me está pudiendo el sueño
en esta noche de calma
en la que la risa me ha hecho aniquilar la desgana
de caer plomiza en la memoria
Construyo la vivienda
que acomodará el nacimiento
de nuevas sonrisas en un rostro asentado,
que guiarán como luz de faro
a mis nuevos pasos.
Cincelando cenicientos espejismos,
recojo ramilletes para el hogar que me cobija
firme arquitectura incipiente
de imágenes puras y limpias
Hoy,
días de paz solabriega,
de imágenes de horizontes despejados
sin nubes que anuncien derrames de ausencia.
Hoy,
con un sol en mi zénit pétreo
que alumbra el brotar de las amapolas
de esta primavera resurgida en pleno invierno.
Hoy,
imploro y agradezco a un cielo que me fue vetado
la cruz que me entregó tras tu partida,
llevada sobre mis hombros sangrando mil quimeras,
regurgitando de mi interior a la verdadera incognita
7 de noviembre de 2007
AUTENTIFICANDO FORMAS
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Las siete vidas de una gata
a las
23:35
