23 de noviembre de 2007

SINTESIS DE UNA SEGUNDA DECADA



Viví con 20 años
lo que a los 40 se espirimenta,
perdí la inocencia sin conciencia,
y a groso modo,
idee una realidad
que no era la auténtica vivencia,
para asimilar los coágulos
de alimento putrefacto
que decisiones erróneas
me forzaron a ingerir.

Seguí con 25
en ese estado de letargo,
sin coger las riendas de mi vida,
continuando en divagar,
volcada en emociones
que me mantenían en decadencia
fortaleciendo el reino
de mi mal llevada depresión.

Hoy me miro
en estos casi 30,
y no encuentro quien fui,
aunque si recuerdo
el peladeo continuo del dolor de mi costado,
el taladro de obsesiones que solo alimentaban al daño,
el dejarme, desmembrada, donde hubiera algo de calor.

Hoy mis manos ya no tiemblan
y avanzan cabizbajas,
pero con la sonrisa ancha,
sin temer tropezar.

Hoy sé que son piedras,
que hace el río sin laderas,
donde hay frío en las montañas
y donde puedo descansar.

Hoy sé hasta donde llegan mis piernas,
que pueden contruir mis brazos,
hasta donde llego a mirar.

Y agradezco
a tanto pirata sin barco,
a tanto ladrón sin su saco,
haberme hecho brillar.