1 de noviembre de 2007

PEREGRINA DE LO ABSURDO



Hoy no tengo que escribir
ni siquiera a la nostalgía,
se me fue la musa
de tanto usarla.

Tal vez es que me falte
intensidad en cada paso,
o carezco de ausencias
que peregrinen mi fondo.

O tal vez solo sea
un nuevo punto de partida
pudiendo cambiar de forma
en la que derramar nuevas dichas.

Aunque sé,
sé que lo escondo,
sé que me mantiene ausente,
lejana de las letras
que en petalos de dudas
desmenuzan mis contornos.

Aunque no lo ronozca,
verbalice o manifieste,
la tristeza se enriquece
en mi cántico caduco
hasta formas laceradas
por paisajes que ya no habito,
hasta tu cuerpo lejano,
inquebrantable y marchito.

Pariré una epopeya
que haga eco en mi memoria
para, lentamente,
escribir nuestra historia
volviendo a coger la pluma,
el tintero,
y la almohada,
reviviendo la esencia
que de ti queda,
si es queda,
en mi alma