Sé todo lo que hay que saber en estos casos,
me repito todo lo que diría a mi otro lado.
No te merece,
vales oro,
la felicidad persigue tus pasos,
búscate en contornos que traigan paz a tus días,
eres grande,
grande e infinita....
Sé todo lo que hay que saber en estos casos,
tu codicia compulsiva,
tu adicción nauseabunda,
tu avaricia consumada.
Sé de tu falta de valores,
sé de tu ausente valentía,
sé de la carestía voluntaria
de bondad en tus patrones de conducta.
Sé todo eso y no es que no me importe,
solo sé que no puedo olvidar tu recorrido,
no por mi vientre, por mis formas,
deshojadas y echadas al vacío,
si no por la certeza de tener las manos ya vacías,
carentes, anhelantes, suplicantes de certidumbres,
para volver a ser libres,
para volver a la existencia extrema,
a la entrega plena sin las barreras
de un corazon que saltó al vacío,
descomprimido en gotas de eterno olvido
que deambula, ya seguro,
en una inevitable espera,
que sabe, igual que sé y supe siempre,
que nunca será amortizada.
6 de noviembre de 2007
INEVITABLE ESPERA
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Las siete vidas de una gata
a las
23:12
