20 de octubre de 2007

AL VIEJO SABIO




Ermitaño que espera la llegada del invierno,
consciente de la caída de las hojas,
observando el cambio de las formas
cuyos sauces, aún perennes,
abrazan entre susurros aún más sus troncos.

Ermitaño de flauta muda.
Tu melodía es insonora
hasta para el oído más delicado.
Reblandece el cielo el intento de admirarla,
y un copo de tu ansiada espera
nos hace abrir los ojos.

Ermitaño del tiempo,
ya te he observado,
y perdí en tu espera el verde de los campos,
el reír de los gorriones,
el trinar de los arroyos.
No miré en tus ojos tiempo mío,
ni sentí vaciar mis manos de sed por entera tuyas.

Tiempo ermitaño, no me abandones,
haz de mis ojos consciencia de tu paso,
no dejes que olvide la llegada de tus copos
e invítame a oír tu canto,
haciéndome partícipe
de toda tu sinfonía...