
Que hay en ti más que silencios perpetuos
de púas que perfilaban nerviosas la huída,
de mí hacia ti a pasos de irremediable espera
recuperando el tiempo que derramé en tu ausencia.
Que queda en ti de mis noches en vela,
salvo la imagen aparcada en el rincón de alguna estancia,
repleta de muebles de polvo y ceniza,
amontonando luz en mis horas bajas.
Que queda en mí de tu eterna presencia
que veneraba fiel como presente imagen
sin un altar sobre el que ponerte velas,
al fin mi alma huye en la noche.
Nada queda a que aferrarse
para mantenerte férreo en mi memoria.
No encuentro quien fui al venerarte tras tu ausencia.
Soy un ente nuevo sin forma definida
que intenta materializarse en quien fui en otra vida.
Pulso a Pulso definiré mi cuerpo
y me encontraré, errante, trasnochada, sin brújula fija,
buscando, en mi almohada, nuevos sueños.
5 de octubre de 2007
INVENTARIO
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Las siete vidas de una gata
a las
22:49
