
Te admiro,
admiro sin medida tu dedicación plena,
admiro tu capacidad de gozar de las pequeñas cosas,
admiro tu entrega, tu lucha, tu alegría.
Te llevo,
llevo tu sonrisa cosida a mis zapatos,
llevo tu mirada cerca cada vez que me distraigo,
llevo tu mano en la mía por si pierdo el equilibrio.
Y te quiero,
porque me haces brillar cada día,
haya luz, sombras o agonías,
me sigues, sin invadirme, sonriendo.
Dador de todos los cielos,
espero, tranquila, respirar tu aire,
puro, nítido, traslúcido y palpitante,
liberando mi alma de todas sus prisiones.
5 de octubre de 2007
MI REGALO
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Las siete vidas de una gata
a las
23:02
