
Nada me devuelve a tu pétrea figura
que la novedad de lo intocado
devolvía a su forma humana.
Ningún castillo de arena
edificado pulso a pulso
queda de la cosecha
que ayer me hizo tuya.
Solo ante tu ausencia
recobro la esperanza
de sentir latiente vida
en mi cintura y en mi vientre.
Recupero.
Respiro.
Revivo.
Renazco.
SOY.
20 de octubre de 2007
HACIA DELANTE
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Las siete vidas de una gata
a las
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