Inicio la vida enganchada a tu montura
sobre laderas que emanan de tu profundo vientre.
Tu mirada, el sol de mis días,
que caliente mi sangre hasta ti inerte.
Los senderos se cruzan
en tu estrecha garganta
de la que emerge el llando
de un primerizo instante
en el que derrumbo la incoherencia de mis neuras,
brotando vida, engendrando raices.
Brotan frutos de mi boca
que alimentan el caliz de nuestro encuentro.
No hay más destino que tu nombre
ni más camino que en el que en ti tengo
Tu mi todo
En ti mi centro
Caos que me crea
Siento tu cuerpo
25 de octubre de 2007
REGENERADA
Publicado por
Las siete vidas de una gata
a las
15:33
