
Pilar de muros sin cimientos,
ni la más poderosa de las tormentas
logra mojar tu rostro,
esperanzado de germinar en mí
nueva vida.
Pilar de catedrales sin Cristo,
ni el más poderoso de los infieles
dibuja en tu rostro dudas
que te alejen de tu fé
escrita hoy en mí.
Pilar de ausentes paredes,
ni la más hermosa de las mujeres
te distrae de la tarea
de proteger mi vientre
bajo tu techumbre inmaculada.
Pilar de ausentes veredas,
ni el más poderoso de los seres
siembra grietas en mi cobijo
que tu interior aflora
hacia mí inerte.
Pilar de ausentes vidrieras,
ni la más poderosa ausencia
despierta en mí la fuerza
de reconstruir en torno a ti mi centro.
Busco al arquitecto que de por vida me clave a ti.
Agonía abatida en el intento innato
de bajo tu sombra,
ser feliz
