
Me perdí,
en una galería de desusos inconexos
que no traían más que la pérdida de mi cordura
hoy ausente de tus pasos
y vacía de ti.
Me perdí
al intentar recuperar tu nombre
en mí aún clavado y marchito,
enjuto y ceniciento de fuentes de ambrosías
que calmen la desidia
que corroe tu recuerdo
reviviente aún en mí.
Te perdí sin querer hacerlo,
y sin poder encontrar tu esencia germinal
me entregué a otros besos
sedientos de una pureza
que te llevaste de mí.
Te perdí y perdí tu encuentro.
Nada en mí queda que dar a un cielo
que me pide cuentas de lo que no te di.
Te perdí
y a lo lejos respiraré el aroma
de tu lujuria embadurnada en la miel de otros cuerpos
que te darán paz, dulzura, y con el tiempo
lo que yo fui.
21 de octubre de 2007
DAÑOS COLATERALES
Publicado por
Las siete vidas de una gata
a las
9:17
