Quisiera recuperar
quien fui de nuevo antaño,
la pureza de unos ojos carentes de preámbulos
a la espera incesante de encontrarte en otros labios.
Quisiera recuperar
el pisar de mis zapatos,
seguros en mi incesante marcha,
sin buscar nuevos retos en otros brazos.
Quisiera recuperar
el instinto de estar viva,
carente de tablas de entierro,
que encierren agonías.
Quisiera recuperar
el trinar de un corazón asustado,
oculto de cualquier siembra
que abone su pasado.
Tan solo quisiera la oportunidad de sin más, en un mañana,
poder, despacio, olvidarte.
20 de octubre de 2007
ARANDO EL CAMINO
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Las siete vidas de una gata
a las
2:25

