
Hoy mis días cobran sonidos
de eterna primavera...
El frío que avecina la entrada de este invierno
no logra aminorarlos.
No minimizo mi alegría consumada
por un duelo, ya ausente, que solo se daba en mi memoria
por un ser que no era el que te compone
una invención que mi paleta creaba.
Mi paleta, si señores,
con los colores de mi infancia
que mezclaba acompasados durante mis horas bajas
entretejiendo con mis manos
mil poesías con tu forma
que te reinventaban entre tanta analogía análoga.
Ni supe amar a quien calzaba tus botas.
Te tuve que crear a mi imagen y semejanza.
Dios pueril que dejó al libre albedrío
su creación más deseada
25 de octubre de 2007
EN EL MUNDO DE OZ
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Las siete vidas de una gata
a las
11:57
