4 de octubre de 2007

ADVERBIOS



Qué fue de los días negros
en los que tu presencia todo lo envolvía,
nublando la percepción de mi sentidos,
aferrándome a un final nunca iniciado.

Dónde dejé tu presencia
enraizada en mi vientre marchito,
marcada tras el pasar de un tiempo
asfixiado cada seis y media.

Cómo olvidé ser quien era
por la vacía ausencia de un ser inventado
buscando el ideal entre mis piernas,
reinventándome para anudar el lazo.

Cuándo recuperé la cordura
saboreando el pasar del tiempo,
recreándome en cada paso dado,
sintiendo, sintiéndome, siendo.

Quién volverá a arrancarme
de mi paz, de mi mundo, de mi centro,
olvidando tras su marcha lo aprendido
para empezar, desnuda, de nuevo.