
Ni la sombra de lo que eras queda en mi memoria de ti,
ni un recodo de lo bueno que en teoría en ti.
Sólo me lleve de esos años que me hiciste desechar
lo que mis manos te dieron hasta no tener mas.
Y aun así agradezco todo lo que aprendí
al perder tu pellejo y la paz que te di,
porque no sé en que rincón, figura o manera
recuperé en mí todo lo que era
Soñar, sonreir, llevar la calma conmigo,
ver a la soledad compañera de camino
y no tener que forzar ningún nuevo rostro
que de tranquilidad a los que están en mi entorno,
llevando la madurez de estos casi 30 años
en los que, con el tiempo, empiezo a comer de mis manos.
Gracias espectro, fantasma o agonía
por definir lo que soy hoy en día:
fruto de tu olvido
20 de octubre de 2007
FRUTO DE TU OLVIDO
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Las siete vidas de una gata
a las
1:09
