Ya hace dos años
que estoy encaminada por el buen camino,
no el definido por ninguna Iglesia,
si no el que me ayuda a estar a solas conmigo.
Tras dos años logré
recuperar mis descansos
interrumpido de vez en cuando
por residuos que ya no hilvano
al despertar de mis mañanas
ni al rumbo de mis pasos.
Dos años en mis manos
que he construido entre tus brazos
a base de pulso y la certeza
de en ti encontrarlo todo
Dos años en mis manos
de los que no renuncio a nada
y que celebro cada día
al ver mi paz en tu cara
Gracias sombra mía
por encauzar mis días
a eso que se definía
y que otros conocían
como felicidad.

