
Aún recojo frutos, hoy secos,
que guardan el jugo
de un nuevo encuentro
que baña mi alma
y se produce en mi mente
fomentando en mi cuerpo
sus antiguas formas.
Y es que este mundo,
tan tuyo como mío,
no da vida a un nuevo instante.
En él no cabe, no encaja,
se pierde en groseras formas
que percibo como mías,
inexistiendo la esencia
de un nuevo enjambre.
Adherido al tuyo
busco aún respirarte,
y te encuentro en mi mente
cual fantasma herido
que aún ansía anidar en mi vientre.
Perdí tu forma hace días.
Lamo la pérdida de mi cordura
viviendo en un mundo
al que Morfeo nombró tuyo.
21 de octubre de 2007
IRREALIDAD PERFILADA
Publicado por
Las siete vidas de una gata
a las
9:27
