
Nada más que aves de paso
por la vida de otros seres
que ante el castigo de ser humanos
a veces nos equivocamos
y anidamos
en bocas que no nos quieren.
Nada más que aves de paso
que se acostumbran a alguna rama
y aunque el viento meza el árbol
siempre vuelven a ver que pasa.
Nada más que aves de paso
que de vez en cuando olvidan su forma
y se cobijan en algún brazo
que con cariño las ahoga.
Nada más que aves de paso
que sin querer pierden las alas
y nos vemos en el asfalto
buscando, tristes, caracolas.
