
Carraspeo
intentando devolver a mi boca
cualquier indicio o huella
que recuerde el seguir de tus pasos.
He perdido a mi musa masculina,
dolor germinado que quedó caduco y seco,
enjuto y herbolado hacia una nada
que en el retumbar de su eco
no emite vibración alguna.
Ya no puedo dirigir mi mano
hacia pretéritos de huida
que demenuzaban mi trinar quebradizo
a la espera de tu eterna llegada.
Ni un recuerdo en mi queda
que me haga abrazar tu significado.
Lo triste es que no me resisto,
ni peleo
y me resigno
a partir sin más
despacio
25 de octubre de 2007
ESTADO MODERNO
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Las siete vidas de una gata
a las
12:06
