20 de octubre de 2007

CAMBIO DE ESTACION




Nunca el cielo describió estas formas
en las que una ausencia todo lo puede.

Si llegara hasta ti desde la tierra
moriría el intento de anhelarte.
Pierde intensidad tu forma
y mi apetito encierra noches
de imágenes fecundas
que amordajan mis sueños.

No hay indicios de encontrarte
ni instinto de hacerlo.

El recuerdo no encierra el impulso de seguirte,
aunque nuevos caminos no te alejan de mi entorno.
No hay pasos sobre los que seguirte,
ni amuletos que me devuelvan a ti.

No eres el Titán que eclipsaba mil soles
pero tu constante presencia demuestra
que realmente no estaban ahí.

No hay consuelo en esa utopía
que pintaba tras tu imagen.

Y diseminada la tormenta
añoro la pasión que despertaba tu nombre,
pasión que aún dentro guardo
y que celosa de darse, se esconde.

No veo en tu espuma más somnolencia
que una absurda esperanza
de encontrar corales en mi centro.
El mar acuna este sueño de no querer olvidarte.
En mí desafío lo eterno.

Quiero conservar emociones
sin perder la conciencia del cambio de estación.